
Yo reconozco en mi la excelencia hoy puedo ser y vivir plenamente degustando el ir más allá de lo que pensé sería lo mejor. Me dejo sorprender por la vida y busco en cada rincón la perfección de la creación. Excedo toda circunstancia por medio de cada virtud y cualidad que he desarrollado. Ahora reconozco que el bien ser, bien hacer y bien tener carece de límites en mí. Así es.
Esta noche la gloria de Dios reposa sobre mi cama. Yo seré revestido de luz divina y dormiré en brazos de mi Padre celestial custodiado por ángeles y arrullado con sus cantos y bendiciones. Lo creo y que así sea.
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