
Hoy decido dejar de usar la enfermedad como una solución. Ni la culpa, ni la frustración, ni el enojo, tampoco el afán de control me llevará a usarla como herramienta para resolver lo que no me atrevo a encarar de frente o por lo que deseo auto castigarme. Hoy pondré atención a mis emociones, pensamientos y hábitos para tener la salud que merezco para así llevar a cabo el plan que Dios encomendó en mis manos y así disfrutar la vida al máximo. Lo creo y que así sea.
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